lunes, 27 de diciembre de 2010

PERSONAJES

DON DÁMASO VÁLDEZ

El Intendente Municipal don Dámaso Valdés fallece el 26 de diciembre de 1904. Había actuado varios años en la Municipalidad, como secretario de cuatros intendentes. Periodista y poeta, fundó “El Noticiero” y “Nene Pulgada”, y fue director de “El Progreso”. Publicó un libro de poesías titulado “Originales”. Había nacido en Pergamino el 4 de abril de 1863. Se quito la vida, por enfermedad. Se destaco ( ganando una respetuosa nombradía ) como periodista, poeta, y hombre público cuando, por fatal destino, sucedió que dejara la vida terrena, por propia determinación. Se desempeñaba en el cargo de Intendente Municipal, con gran beneplácito de la población, cuando ocurrió su voluntaria muerte, el 25 de Diciembre de 1904.
De su vida pública debo mencionar que en 1889 tuvo a cargo levantar un censo de la ciudad, dispuesto por ordenanza de la Municipalidad; fue Secretario de tres intendentes, y electo Intendente por el período de 1903 – 1904, que no llego a terminar por su lamentada muerte. De su interés por el deporte, es elocuente expresión su iniciativa de fundar el Club de Regatas de San Nicolás, en 1892, del que fue – a la vez – su primer presidente. Durante su gestión comunal adquirió el edificio que hoy ocupa el Colegio Nacional, para sede de la Municipalidad. Fue redactor del Digesto Municipal de 1893, y de las “Memorias” presentadas al Concejo Deliberante por el Intendente D. Casiano Ruiz Huidobro (1892-1893). De su copiosa producción poética debo rescatar tres títulos que han merecido siempre la atención y el recuerdo de los amantes de la poesía: “Chaveche”, para niños, en la que describe una fantástica, maravillosa ciudad infantil; “Flores Secas”, amatoria, dedicada a su esposa, Saturnina López y, “Lavalle”, de contenido épico.


Foto del Apoyo de Gral. Rojo a Dámaso Valdés.

2 comentarios:

  1. Hermosa página! dónde podría encontrar la letra de la poesía Chaveche, era la preferida de mi abuelo que hoy tendría 100 años, Desde ya agradecida

    ResponderEliminar

  2. "Chaveche"

    Hay en tierras lejanas unas ciudades
    construidas de cristales color de rosa
    llenas de mil preciosas curiosidades:
    pajaritos dorados y mariposas.

    Chaveche; que de todas es la más bella,
    es de puros espejos y pedrería;
    relucen sus casitas como una estrella
    y todo es una viva confitería.

    El sol baña los bosques y los palacios;
    cantan a todas horas los pajaritos
    y cruzan en bandadas por los espacios
    tocando cascabeles los angelitos.

    Dentro de los jardines, por la mañana;
    cubiertas de claveles, nardos y violas
    bailan unas muñecas de porcelana,
    con unas musiquitas que tocan solas.

    Botecitos de plata, llenos de flores,
    cruzan a toda vela por los canales,
    y afuera, volantitas de mil colores
    tiradas por tres yuntas de pavos reales.

    De los sauces del río, cuelgan bananas,
    cartuchos de pastillas y caramelos,
    chirimoyas, damascos, uvas, manzanas,
    trompos, globos, muñecas y biscochuelos.

    Por las calles de mármol y en los rosales,
    corren monos azules en bicicletas
    y soldaditos de oro, con generales
    juegan a la batallas con escopetas.

    En las jugueterías y en los bazares
    negritos de azabache son los patrones
    payasos de alabastros los auxiliares
    y loros de esmeralda los cicerones.

    Después hay un barquito que lleva al tope
    una juguetería que cuesta un peso
    navega por un ríó de aguas de arrope
    con islas y barrancas de pan y queso.

    Cocidos y adobados perfectamente
    con pan y vino a cuestas, parece broma:
    andan unos lechones entre la gente
    buscando; por supuesto, quien se los coma.

    El que quiere servirse de los lechones
    corta de cualquier parte su rebanada
    y luego se marchan tan retozones
    como si lo acaecido no fuera nada.

    Pero lo más sabroso que hay en Chaveche
    y lo que entre los chicos causa camorra
    es un manso riachuelo de blanca leche
    que tiene las barrancas de mazamorra.

    De modo que las gentes que andan paseando
    siempre ven que por más que haga calor o frío
    legiones de chicuelos, desmoronando
    pedazos de barrancas que caen al río.

    En fín; os aseguro que el tiempo es corto
    para ver las colinas almibaradas
    torrentes de gragea, lagos de oporto
    y montañas de almendras aconfitadas.

    Niños buenos y amables, niños juiciosos
    que en casa y en la escuela son obedientes,
    sabed que estos encantos esplendorosos
    son para los alumnos sobresalientes.

    Los niños revoltosos y los que pierden
    sus libros, sus cuadernos y sus lecciones
    ay! esos pobrecitos que no se acuerdan
    de pasar en Chaveche las vacaciones.

    Por "Pepe Suarez"
    Dámaso Valdés (1863 - 1904)

    ResponderEliminar